En el final de nuestro lazo, las palabras
marcaron el rumbo sin retorno, precisas.
No hay vuelta atrás, aunque repitas
"Está bien, todo está bien", en mi mente
se repiten una y otra vez las mismas
preguntas sin respuesta.
¿Por qué besaste aquella noche,
me invitaste a tu hogar, me presentaste
a tus amigos, si no querías herir?
¿Tan escasa empatía tenías? ¿Tan
profundo era tu miedo?
Quisiera culparme por ilusionarme,
pero fueron tus planes, tus poemas,
tu trato, la estocada final:
"¿No coqueteas por mensajes?"
Coquetee contigo, buscando
construir algo sano y hermoso.
¿Fueron mis palabras sobre mi pasado?
Quizás, pero confié en ti.
No me arrepiento, pues al escribir
estas líneas comprendo tu falta
de sinceridad, contigo mismo
y conmigo.
Anhelas amor, lo imploras con cada gesto,
cada deseo, cada plan.
Ahora dices que todo fue
producto de mi mente,
que solo fue coqueteo.
Has decepcionado mi corazón,
traicionaste nuestra relación,
aunque breve, existió.
No todo fue fantasía.
No sé si concederle crédito
por haberme detenido a tiempo,
solo sé que esta escritura duele.
Te libero en silencio,
y de mí, solo sabrás
a través de historias.
Espero que encuentres lo que buscas,
que seas feliz, aunque
agites mi corazón
para luego cerrarlo de nuevo.

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